Decíamos que la consciencia del yoga no debería limitarse a aquellos momentos en que realizamos la sesión, entre cuatro paredes de una sala, donde pagamos una cuota mensual. Es necesario que extendamos la consciencia del cuerpo a nuestra vida cotidiana. Las posturas que adoptamos a diario en nuestras actividades, en los quehaceres de la casa, en el supermercado, influyen mucho en nuestro bienestar general. Aunque no lo creas, hasta para lavarnos los dientes tenemos que pensar en la postura. Te cuento:
- Te duela o no la zona lumbar, es bueno que te acostumbres a adoptar una postura sana al lavarte los dientes. ¡Siempre hay una oportunidad para ejercitar la consciencia del cuerpo! No te encorves sobre el lavatorio. Si te vas a inclinar durante el «trámite», es mejor que dobles las rodillas levemente (optativo) y que saques un poco la cola, y que reclines el torso desde el pliegue de caderas –recto– y no desde la cintura. Estarás protegiendo tu columna. Esto es algo que hacés todos los días —¡espero!— y es la repetición de malos hábitos lo que termina por dañarnos.
- Cuando tengas que levantar peso —padezcas trastornos o no en la columna—, es aconsejable que flexiones las rodillas, bajes el nivel de tu cuerpo, manteniendo el tronco lo más recto posible. Y sólo entonces eleves el objeto pesado con la fuerza de brazos y piernas.
Si dejás las rodillas rectas y te inclinás, encorvado o no, estarás haciendo el esfuerzo con las vértebras lumbares, y eso es perjudicial.
- Cuando te estés lavando la cabeza en la ducha, asegurate de tener los hombros bajos. Siempre imaginá que visualizás tu cuello el doble de largo; lo cual es imposible si tenés los hombros levantados hacia las orejas.
- ¿Tenés que batir huevos o preparaciones en la cocina? Siempre es mejor si dejás el codo más bien bajo hacia tu cuerpo y movés activamente el antebrazo. Con el codo hacia afuera, corrés el riesgo de elevar mucho el hombro, con la consiguiente tensión de cuello.
- Cuando te despiertes y te dispongas a levantarte de la cama, recordá girar todo tu cuerpo de costado y empujar con la mano libre la cama para elevar el tronco hasta quedar sentad@. No es aconsejable que te levantes por la cintura, desde la postura boca arriba, con la fuerza abdominal. El cuerpo está relajado después de dormir (¡¡¡aunque a algunas personas les pasa justo al revés!!!) y hacer fuerza para elevar el tronco podría terminar en una lumbalgia.
- Si no te gusta usar un chango o algún tipo de mochila con rueditas al ir al supermercado, y preferís sufrir acarreando 4 bolsas en cada mano, acordate de doblar un poco los codos para hacer la fuerza con tus brazos en vez de ejercer tracción —tironear, en criollo— sobre tus hombros.
- Para manejar, podrías ponerte un almohadón no muy abultado en la zona lumbar. Te va a ayudar a mantener la curva natural y a prevenir dolores. Mantené el asiento a tal distancia que te garantice un ángulo de 90° en las rodillas. Y que estas estén a la altura de las caderas. No dejes los brazos muy flexionados; es mejor que estén más alargados sin llegar a clavar los codos, por supuesto.
- Cuando estamos resfriados y nos acostamos a dormir, a veces nos congestionamos más todavía. Prestemos atención a las fosas nasales: seguramente una de las dos estará ligeramente más libre. Nos acostaremos sobre ese costado y veremos que es muy probable que el lado que queda hacia arriba —el más taponado— al rato comience a destaparse.
- Hay muchas opiniones sobre la postura ideal para dormir. Yo te doy la mía. Pasar muchas horas boca arriba, especialmente para quienes tienen molestias lumbares, no es muy aconsejable. Esas vértebras quedan arqueadas, a veces demasiado, y se acentúa el dolor. Además, el cuello puede terminar volcado hacia un lado con el consiguiente riesgo de ganar una contractura del lado acortado. Desaconsejo totalmente la posición boca abajo para dormir durante horas. El cuello queda en torsión; las lumbares muy arqueadas; el vientre y el pecho, presionados contra el colchón, con lo cual la respiración se bloquea. Nos queda la posición lateral como la mejor opción. Idealmente con una o las dos piernas algo flexionadas, estaremos enderezando la zona lumbar (sin acortamiento ni estiramiento). También tendremos las cervicales alineadas (el mentón en la línea del esternón). Recomiendo el uso de una almohada que «rellene» el espacio entre la línea imaginaria de continuación del hombro y la oreja. De lo contrario, el cuello quedará desalineado.
Recordemos que lo dañino es la suma de malas posturas. De vez en cuando puede que no nos perjudique, pero aquello que repetimos a diario, merece toda nuestra atención.




