¿Sabés cuál es la base de esta práctica y el punto de partida para lograr una buena corriente de energía?:
El desbloqueo, porque no puede fluir energía por donde hay obstáculos en forma de tensión, nudos, contracturas, toxinas.
¿Qué recursos tenemos para lograr ese desbloqueo?
Ø La movilidad articular: ejercicios y posturas en que se movilizan las articulaciones, que son puntos donde es más fácil que se congestione la circulación sanguínea y energética (rodillas, hombros, tobillos, etc.).

Ø La elongación y contracción muscular: la capacidad de alcanzar estos dos extremos en la musculatura garantiza el bienestar del «justo equilibrio». La contracción, como cuando apretamos una esponja, ayuda a exprimir tensión y toxinas: bloqueos, en fin. Y la elongación libera la musculatura, la baña de vitalidad y soltura.
Ø l desperezamiento: es muy liberador. ¡¡¡Y tan gratificante!!! (Abstenerse frente al jefe…)
Ø El bostezo: es una versión rústica y espontánea de la respiración yóguica completa; sólo que, por la boca... Y nos ayuda mucho a eliminar tensión.
Ø La risa: después de una buena carcajada, los músculos se distienden. Existen terapias basadas en la risa y no se deberían subestimar sus efectos. Ya les contaré una anécdota…
Ø La capacidad de emocionarnos: trabajamos directa o indirectamente sobre el centro cardíaco —o chakra corazón— y aprendemos a evitar tanto desbordes emocionales como bloqueos. Ambos son extremos que no reportan beneficios. La capacidad de emocionarnos sanamente representa un desbloqueo natural.
Ø Emitir vibraciones: con las vibraciones de las cuerdas vocales hacemos vibrar diferentes áreas de la columna vertebral. Nuestro cuerpo es una unidad. Lo que sucede en un rincón repercute en zonas cercanas y lejanas, seamos conscientes de ello o no. Las vocales y algunas consonantes emitidas como vibración actúan como elementos de desbloqueo también.
ES MUY IMPORTANTE TAMBIÉN LOGRAR LA ATENCIÓN DESPROVISTA DE TENSIÓN
Si aprendemos a ejercitar la atención sin que ello implique tensión, estaremos cada vez más centrados. Para no recargar nuestra capacidad mental de concentrarnos, lo bueno es enfocarnos en un objeto, imagen, sonido, vibración. La atención diversificada es lo que agota la mente. La atención dirigida la alimenta.
Reparemos también en que solemos buscar todo —soluciones, respuestas, alegría, paz, comprensión, seguridad— en el «afuera»; en personas, libros, ídolos, dioses… Esto nos impide vivir desde nuestro centro y recordar que todas las respuestas están en nuestro interior, más allá de que para encontrarlas a veces necesitemos de guía externa.
ü ¿Sabías que trabajando regularmente los brazos ayudás a desbloquear tu pecho?
El «yo mental», intelectual, está en tensión casi todo el tiempo. A veces, hasta cuando dormimos. ¿No suena agotador?... La parte lógica quiere predominar, está siempre lista para solucionar problemas o, al menos, intentarlo. Esto recarga los hombros y el cuello.
Siempre me acuerdo de una frase —aunque no, del autor—:
PENSAR MUCHO EN ALGO QUE HAY QUE HACER ES COMO HACERLO DOS VECES»
ü ¿Y sabías que el yoga hace mucho hincapié en el trabajo de piernas y pies porque por ellos también se descargan los bloqueos abdominales?
Además el trabajo concienzudo del tren inferior —el chakra inferior llamado «raíz»— nos arraiga a la Tierra. Nos da idea de afirmación, sustentación, seguridad personal, no sólo física. Y es desde ese afianzamiento que podemos lanzarnos al trabajo de los chakras superiores. Como el árbol, ¿viste?: con una buena raíz crece seguro hacia el ciel
Por si te quedaste colgad@ de la palabrita chakra, te cuento que se puede traducir como «centro de energía». Hablamos de 7 chakras principales, vórtices de energía relacionados con órganos y sistemas, glándulas, grupos musculares y aspectos emocionales. Lo iremos ampliando de a poco.
