¿Sabés que me he cruzado, de tanto en tanto, con personas que no comen carne, no toman vino y observan su dieta al extremo de la obsesión, pero no cuidan el modo en que tratan o les hablan a los demás? ¿Sabés qué te digo?: esas personas deberían parar un momento y pensar que es tan importante lo que entra en la boca como lo que de ella sale.
Nadie es perfecto, todos nos enojamos alguna vez, nos olvidamos de actuar desde nuestro centro, decimos algo que hubiera sido mejor ni siquiera pensar… Pero confiemos en el yoga, que de a poco irá desintoxicando el cuerpo, la mente, la palabra, e irá haciendo de nuestra alma una energía más y más limpia y luminosa. ¿No te parece que es un aporte genial para nuestro tan vapuleado Planeta?